ORIGEN, EVOLUCION DE LOS DERECHOS HUMANOS
Origen de los derechos humanos.
Los derechos humanos se proclamaron por vez primera durante la Revolución Francesa de 1789, bajo el título "Declaración de los derechos del hombre en sociedad"; aunque en realidad fueron el primer paso en firme de un largo proceso cultural que tiene raíces en las distintas concepciones de la "dignidad humana" arraigada en las culturas occidentales y orientales.
La Revolución Estadounidense, posteriormente, siguió los lineamientos de "libertad, igualdad, fraternidad" de los revolucionarios franceses, en pro de fundar una nación más igualitaria, si bien la esclavitud de los negros seguía siendo un ítem pendiente de la lista.
El nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al término de la Segunda Guerra Mundial, dio paso a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), un intento de sentar las bases de un orden social mundial.
Posteriormente se aprobaron diversos tratados en la materia, como la Convención Europea de los Derechos Humanos (1950), los Pactos Internacionales de Derechos Humanos (1966) y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (1969). Tratados más recientes abordan temas específicos como los derechos del niño y el adolescente, o de las personas con discapacidad.
Hubo importantes gestos políticos y jurídicos en la Antigüedad que uno puede pensar hoy en día como un antecedente de los Derechos Humanos. El primer caso es el del Código de Hammurabi del siglo XVIII a. C., surgido en Babilonia durante el reinado de Hammurabi, en el que figuraban los delitos posibles y su forma de castigarse. Así, el pueblo babilónico podía ejercer una justicia imparcial, justa, ajena a los caprichos del monarca.
Algo similar ocurrió, siglos después, tras la conquista de Babilonia por el emperador Ciro el Grande, aproximadamente en el siglo V a. C. Los persas conquistadores otorgaron la libertad a los esclavos y la libertad de culto a todos los ciudadanos recién anexados al imperio, gracias a un decreto del emperador cuyas palabras estaban grabadas en un cilindro ceremonial, el "cilindro de Ciro".
De modo que ya en la Antigüedad se entendía la importancia de leyes justas que defendieran un sentido de igualdad. A esas leyes, más adelante, el Derecho romano las llamó "derechos naturales": aquellos que poseían todos los ciudadanos romanos por nacimiento, a pesar de que en ese entonces no todo el mundo era considerado un "ciudadano". Los esclavos, los extranjeros y los enemigos, por ejemplo, nunca estaban amparados en esos derechos.
Esto se debe en buena medida a que las sociedades antiguas estaban basadas en el honor, en las que el nacimiento determinaba las condiciones de vida: la aristocracia era noble por haber nacido noble, y no tenía porqué tener los mismos derechos que los plebeyos.
Pero eso empezó a cambiar en Occidente gracias al auge de la religión cristiana, cuyo dogma profesaba la igualdad ante los ojos de Dios, pues al final de la vida todos tendríamos que ser juzgados con la misma vara, sin importar nuestro origen, sino únicamente nuestros actos.
Este nuevo modo de comprender a la sociedad fue clave para que siglos después pudieran surgir los Derechos Humanos fundamentales, ya que el cristianismo profesaba el perdón incluso por aquellos que fueran nuestros enemigos.
Sin embargo, la Edad Media, durante la cual el cristianismo y su iglesia imperaron sobre Europa, no fue precisamente la era más respetuosa de los derechos humanos de la historia humana. La quema de brujas, la persecución de la herejía y muchos otros cruentos episodios así lo atestiguan.
Sin embargo, en esa época hubo iniciativas importantes en otras latitudes, como fue la Carta de Mandén (el Kukuran Fuga) del Imperio de Malí (1235-1670), que contemplaba las leyes de esta nación africana, y en la que se plasmaba ya en 1222 una idea de "dignidad humana" similar a la que hoy asociamos con los Derechos Humanos.
Al mismo tiempo, pensadores occidentales como Guillermo de Ockham (1288-1349) defendían el concepto de "derecho subjetivo", lo cual allanó el camino para el resurgimiento del "derecho natural" en Occidente con el Renacimiento.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales, en dignidad y en derechos. Dotados como están de razón y de conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Todo individuo tiene derecho a vivir, a la libertad y a la seguridad personal.
Nadie podrá estar sometido a la esclavitud ni a servidumbre. La esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Nadie será sometido a torturas ni a vejaciones, penas o tratos que resulten crueles, inhumanos o degradantes.
Todos los seres humanos tienen derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica en donde estén.
Todos los seres humanos son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección de la ley, sin distinciones de ningún tipo.
Todos los seres humanos tienen derecho a una protección igualitaria contra toda forma de discriminación que infrinja lo estipulado en esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Toda persona tiene derecho al amparo de los tribunales nacionales competentes, y a amparo jurídico contra los actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos en la constitución o en la ley.
Ningún ser humano podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Toda persona tiene derecho a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
La Revolución Estadounidense, posteriormente, siguió los lineamientos de "libertad, igualdad, fraternidad" de los revolucionarios franceses, en pro de fundar una nación más igualitaria, si bien la esclavitud de los negros seguía siendo un ítem pendiente de la lista.
El nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al término de la Segunda Guerra Mundial, dio paso a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), un intento de sentar las bases de un orden social mundial.
Posteriormente se aprobaron diversos tratados en la materia, como la Convención Europea de los Derechos Humanos (1950), los Pactos Internacionales de Derechos Humanos (1966) y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos (1969). Tratados más recientes abordan temas específicos como los derechos del niño y el adolescente, o de las personas con discapacidad.
La evolución histórica de los derechos humanos se puede dividir en los siguientes hitos importantes.
- Antecedentes remotos: Del Cilindro de Ciro se ha dicho que es la primera declaración de derechos humanos.
- Conformación del concepto.
- Revoluciones burguesas y positivación de los derechos humanos.
- Nuevas demandas e internacionalización de los derechos.
- Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y otros tratados internacionales de derechos humanos.
Antecedentes de los Derechos Humanos.
Hubo importantes gestos políticos y jurídicos en la Antigüedad que uno puede pensar hoy en día como un antecedente de los Derechos Humanos. El primer caso es el del Código de Hammurabi del siglo XVIII a. C., surgido en Babilonia durante el reinado de Hammurabi, en el que figuraban los delitos posibles y su forma de castigarse. Así, el pueblo babilónico podía ejercer una justicia imparcial, justa, ajena a los caprichos del monarca.
Algo similar ocurrió, siglos después, tras la conquista de Babilonia por el emperador Ciro el Grande, aproximadamente en el siglo V a. C. Los persas conquistadores otorgaron la libertad a los esclavos y la libertad de culto a todos los ciudadanos recién anexados al imperio, gracias a un decreto del emperador cuyas palabras estaban grabadas en un cilindro ceremonial, el "cilindro de Ciro".
De modo que ya en la Antigüedad se entendía la importancia de leyes justas que defendieran un sentido de igualdad. A esas leyes, más adelante, el Derecho romano las llamó "derechos naturales": aquellos que poseían todos los ciudadanos romanos por nacimiento, a pesar de que en ese entonces no todo el mundo era considerado un "ciudadano". Los esclavos, los extranjeros y los enemigos, por ejemplo, nunca estaban amparados en esos derechos.
Esto se debe en buena medida a que las sociedades antiguas estaban basadas en el honor, en las que el nacimiento determinaba las condiciones de vida: la aristocracia era noble por haber nacido noble, y no tenía porqué tener los mismos derechos que los plebeyos.
Pero eso empezó a cambiar en Occidente gracias al auge de la religión cristiana, cuyo dogma profesaba la igualdad ante los ojos de Dios, pues al final de la vida todos tendríamos que ser juzgados con la misma vara, sin importar nuestro origen, sino únicamente nuestros actos.
Este nuevo modo de comprender a la sociedad fue clave para que siglos después pudieran surgir los Derechos Humanos fundamentales, ya que el cristianismo profesaba el perdón incluso por aquellos que fueran nuestros enemigos.
Sin embargo, la Edad Media, durante la cual el cristianismo y su iglesia imperaron sobre Europa, no fue precisamente la era más respetuosa de los derechos humanos de la historia humana. La quema de brujas, la persecución de la herejía y muchos otros cruentos episodios así lo atestiguan.
Sin embargo, en esa época hubo iniciativas importantes en otras latitudes, como fue la Carta de Mandén (el Kukuran Fuga) del Imperio de Malí (1235-1670), que contemplaba las leyes de esta nación africana, y en la que se plasmaba ya en 1222 una idea de "dignidad humana" similar a la que hoy asociamos con los Derechos Humanos.
Al mismo tiempo, pensadores occidentales como Guillermo de Ockham (1288-1349) defendían el concepto de "derecho subjetivo", lo cual allanó el camino para el resurgimiento del "derecho natural" en Occidente con el Renacimiento.
Listado de los derechos humanos.
Los derechos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos son treinta. Algunos de los principales son:
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Todo individuo tiene derecho a vivir, a la libertad y a la seguridad personal.
Nadie podrá estar sometido a la esclavitud ni a servidumbre. La esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Nadie será sometido a torturas ni a vejaciones, penas o tratos que resulten crueles, inhumanos o degradantes.
Todos los seres humanos tienen derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica en donde estén.
Todos los seres humanos son iguales ante la ley y tienen derecho a igual protección de la ley, sin distinciones de ningún tipo.
Todos los seres humanos tienen derecho a una protección igualitaria contra toda forma de discriminación que infrinja lo estipulado en esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Toda persona tiene derecho al amparo de los tribunales nacionales competentes, y a amparo jurídico contra los actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos en la constitución o en la ley.
Ningún ser humano podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Toda persona tiene derecho a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

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